Vivo en el sur. En Bogotá, una ciudad rota por los esquemas sociales, eso es sinónimo de ser pobre. No lo soy. Soy medio clase media, bien ubicada en la vida. Pero vivo en el sur.
La gente del norte tiene una idea un tanto distorsionada del sur. No quiero generalizar, pero es la opinión dominante. Su idea no surge del conocimiento sino de la ignorancia.
¿Cómo definir el sur? Yo suelo designarlo como aquello que no es el norte ni es el centro. Parece una perogrullada, pero lo voy a explicar: el norte, donde vive la gente más pudiente, es una pequeña franja que arranca en el alto oriente de la ciudad, hacia el centro, donde están barrios como Macarena o Bosque Izquierdo. Es discontinúo y vuelve, de nuevo por el alto oriente, a recomponerse en Chapinero Alto, más o menos como por la 53. Se extiende por todo esa franja que bordea la circunvalar hasta la 67.
Allí se expande hacia el oriente. Sobre todo ahora que existe la zona de restaurantes lujosísimos en eso que han dado en llamar la Zona G.
A partir de la 72, se consolida hasta la 15 y desde allí, va hasta los cerros, en el barrio Rosales. A partir de allí, más o menos después de la 76, comprende también los barrios que quedan sobre la autopista norte, casi hasta la 100. Sigue por toda la Séptima hasta que usted pasa Santa Bárbara y Cedritos. Más allá de 170, es otra geografía discontinúa de barrios “bien” y no tan “bien”. Especialmente en Suba, donde coinciden en una sola localidad.
Y el resto es centro y sur, puede que no geográfica, pero sí conceptualmente.
Y entre esos dos extremos de la ciudad hay un gran desconocimiento y unas barreras sociológicas casi insalvables.
El sur es complejo. Es muy distinto del prototipo que vende la tele, por ejemplo a través de series como Francisco el Matemático. El sur, para la gente que no lo conoce, es como Colombia para Hollywood. Planteó un ejemplo extractado del teléfono rosa de El Tiempo: “Pocos sabían que el romance entre Angelina Jolie y Brad Pitt empezó en Colombia. Sus personajes en Sr. y Sra. Smith, se conocen en Bogotá. Al comienzo de la película (sobre dos asesinos a sueldo que están casados sin saber la verdadera profesión del otro), se ve una secuencia de 5 minutos en la capital colombiana. Claro, en versión de Hollywood: clima cálido, más pueblo que ciudad, un hotel derruido y una fonda de mala muerte. Ah, y los policías colombianos parecen haber sido importados de La Habana”.
Así es la visión que tienen los del norte de los del sur: caricaturizada. Y las caricaturas, aunque divertidas, son insuficientes para abarcar la realidad.
Los matemáticos no ganan nóbeles, ganan medallas Fields.
Que buen relato. Congratulations. Te invito a que conozcás mi web blog, LA PETITE MERDE: http://lapetitemerde.blogspot.com/
El sur tiene su encanto, o al menos para mí. Escribís bien, felicitaciones. Pasaré por aqui seguido.